misryoum

Morat aterriza en Coachella: “Ya es mañana”, su álbum más argentino y la gira en Buenos Aires

Coachella, California. Y Morat mirando el escenario con una mezcla de orgullo y vértigo. El festival, que tendrá una nueva edición desde este viernes 10, será el escenario del debut de la banda, un salto que —según contaron sus integrantes— no habían imaginado en sus primeros años.

En el diálogo con USA NEWS HUB MISRYOUM, Juan Pablo Isaza (voz, guitarra y piano) lo resumió de forma directa: “Va a ser todo un orgullo tocar allí”. La cuestión, explicó, no es solo personal. “En definitiva, nosotros vamos en representación de toda la comunidad latina que reside por fuera de Estados Unidos pero también de la que vive ahí.” Y sumó el foco con el clima social actual: “Si todo sale bien, el próximo año vamos a hacer nuestra quinta gira por todo el territorio estadounidense… nos dimos cuenta de la fuerza de la comunidad latina”.

Ese orgullo aparece en paralelo al disco que lo habilita todo. “Ya es mañana”, su exitoso quinto trabajo discográfico, fue ganador del Latin Grammy en la categoría Mejor Álbum Pop Rock. El álbum, señalaron, consolidó a la banda colombiana como una de las más importantes y convocantes de la escena musical latinoamericana. Y en medio de esa consolidación, la gira oficial de presentación del disco arrancará el 14 de agosto en Bogotá, ciudad natal del grupo. Desde allí, recorrerán diferentes países y luego llegarán a Buenos Aires con cinco shows en el Movistar Arena: 24, 25, 26, 29 y 30 de septiembre.

Lo “argentino” del álbum también se coló en la conversación. Algunos críticos lo definieron como “el álbum más argentino” de Morat, y Juan Pablo Villamil (voz y guitarra) dijo: “Sí, totalmente”. Remarcó la tradición musical argentina dentro del panorama regional y sostuvo que “todo eso nos llegó a nosotros y sentimos que ya era hora de plasmarlo en un disco”.

“Creo que este es nuestro álbum más rockero y el que más referencia hace a las bandas y al estilo de música con el que nosotros empezamos. Somos muy fanáticos del rock en español y en particular de Argentina. Soda Stereo, Charly García y Andrés Calamaro son grandes referentes para nosotros”, había dicho Isaza. Y ahí aparece el sentido de la búsqueda: “Por lo tanto, nos hacía falta grabar un disco inspirado en ese sonido, pero obviamente con nuestro toque personal y con todo lo que implica plasmar un trabajo así en esta época”.

Cuando se les preguntó cómo desembocaron en esa veta nostálgica por los 90 —con guitarras rockeras al frente— Simón Vargas (bajo) respondió sin rodeos: “Yo pienso que era algo inevitable y que tiene que ver con ser honestos con la nostalgia de la época en que nacimos”. Y en el fondo dejó una idea concreta: “vamos creciendo… y nos vamos dando cuenta que no seremos eternamente jóvenes”.

Para Vargas, el mensaje del disco apunta al crecimiento y a la urgencia del presente: “a que el tiempo es limitado y que uno tiene que actuar en el presente para que el futuro sea como uno quiere que sea”. En esa línea, insistió en la idea de autenticidad: “Creo que la versión más honesta de nosotros mismos es parecernos a aquello que nos inspiró en nuestros comienzos”.

El componente emocional del show fue otro punto que apareció casi de inmediato. Martín Vargas (batería) contó que, si algo sorprendió a la banda, no fue solo el tamaño del fenómeno internacional, sino la respuesta del público en la sala. “No, jamás lo imaginamos”, dijo sobre la trascendencia. “Durante nuestros primeros años en los que tocábamos solo para nuestras familias y amigos todo esto que nos está pasando era un sueño muy lejano.”

Luego vino una escena que describieron como literal: “En los shows nos ha pasado de ver por un lado a una pareja bailando, por otro a una abuela con su nieto o a un grupo de amigos e incluso, y esto fue literal, a un sacerdote católico con un rabino cantando nuestras canciones.” Para la banda, ese contraste confirma lo que la música puede generar. “Todo esto nos hace pensar en el tremendo poder de la música”, añadió Vargas, aunque con una salvedad: “También sabemos que uno no le puede gustar a todo el mundo”.

Villamil lo bajó a lo que intentan construir en cada canción. “Y en cuanto a nuestras canciones, intentamos siempre que todas tengan un componente de intensidad, que generen una emoción fuerte en combinación con sentimientos muy honestos.” El objetivo, dijo, no es solo contar una historia: “Más allá de la historia que estemos contando en una canción, lo que más nos importa es lograr un efecto conmovedor, que la gente se pueda sentir identificada porque hay algo por debajo de la superficie de la letra que la representa”.

Más allá de Coachella y de Buenos Aires, la conversación tomó un giro hacia la música colombiana. “Absolutamente”, dijo Vargas cuando se le preguntó si atraviesa un momento histórico. Y puso nombres: “ahora vamos a tocar en el Coachella pero lo más importante de esta próxima edición es ver a Karol G como una de las artistas principales del evento”. En esa continuidad citó a otros referentes: “Feid, J Balvin o Carlos Vives”.

Simón también subrayó algo que, según él, es clave: “lo más interesante pasa por el hecho de la diversidad de propuestas increíbles que están emergiendo más allá de lo urbano”.

Si el presente está en Coachella y en las arenas del 24 al 30 de septiembre en Buenos Aires, el recorrido de Morat arranca mucho antes. Surge en Bogotá a finales de 2011, impulsado por cuatro compañeros de colegio secundario. Empezaron con pop, folk y baladas románticas, al principio interpretando temas de otros artistas. Pronto pasaron a componer material propio y a presentarse en vivo por locales de la capital colombiana.

El nombre definitivo llegó en homenaje a “La Morat”, finca en las afueras de la ciudad donde solían encontrarse para ensayar. En 2016 debutaron discográficamente con “Sobre el amor y sus efectos secundarios”. Luego, con la incorporación de Martín Vargas en reemplazo de Alejandro Posada en batería, en 2018 presentaron “Balas perdidas”, segundo álbum que los llevó de gira por toda América.

A dónde vamos (2021), Si ayer fuera hoy (2022) y el EP Antes de que amanezca (2023) elevaron aún más su estatus internacional. También sumaron colaboraciones con artistas como Juanes, Paulina Rubio, Aitana, Sebastián Yatra, Camilo, Tini, Duki y Feid, entre otros.

En cuanto a esas colaboraciones, Isaza habló del proceso como un reto. “Creemos que las colaboraciones son siempre un reto muy grande.” Pero aclaró el porqué del método: “desde nuestros comienzos nos dimos cuenta que juntando nuestras voces generábamos un color muy particular… Por eso cantamos todos juntos.”

“Más tarde descubrimos que si a esos coros le sumábamos una voz femenina o una tonalidad diferente a la nuestra el sentimiento que se generaba era totalmente distinto y enriquecedor”, agregó. Y puso un ejemplo: “Las colaboraciones son como un pincel que nos aporta un color nuevo… Así nos pasó en ‘París’ con Duki”.

Martín Vargas, por su parte, listó nombres con los que le gustaría grabar en el futuro: “No lo sé. En verdad hay muchos pero sería un gran honor colaborar alguna vez con Karol G, Andrés Calamaro, Fito Páez, John Mayer, Dave Matthews y, ¿por qué no?, con Green Day”.

La última gran etapa que mencionaron fue la gira bautizada Antes de que amanezca – Tour Los Estadios, con visitas a 15 países durante la segunda mitad de 2024 y un récord para el grupo: colmaron el estadio de Vélez. Y ahora cambia el formato: en 2025 se abocaron a la grabación de “Ya es mañana” y el siguiente periplo se concentrará en arenas y recintos cerrados de menor capacidad.

Isaza dejó una idea que se siente casi como una apuesta: “Si bien nuestra última gira estuvo centrada en grandes estadios abiertos y nos fue muy bien, no tenemos pretensiones de que siempre tenga que ser así”. También dijo que “nos gusta demostrarle al público que queremos hacer cosas de otro tipo” y que eventualmente “sí se puede volver a encarar un nuevo tour de estadios”.

La diferencia, ahora, es estética y de producción. “Nos entusiasma mucho todo lo que se puede lograr en un arena a nivel producción y efectos. La estética de este disco está muy relacionada con la luz”, afirmó. “hay ciertas cosas que no se pueden llevar a cabo en un estadio abierto porque no tenemos control de la oscuridad.”

“Pero para saber bien de qué se trata no les va a quedar otra que venir al show y descubrirlo”, cerró Isaza. Corto. Con ese tono de “todavía falta”, apenas antes de que el debut en Coachella —y las cinco funciones del Movistar Arena— termine de convertir el próximo mes en un punto de inflexión para Morat.

Back to top button